Ramos Pool & Spa
Cómo un equipo de padre e hijo construyó una empresa de construcción respetada basada en la cultura y la consistencia
Translated by Rachael Sine
Cuando Ángel Ramos comenzó a acompañar a su padre, Fernando, a los trabajos de piscinas a los 12 años, pensó que solo estaba ayudando y ganando algo de dinero los fines de semana, pero más adelante se dio cuenta de que estaba construyendo una carrera. Hoy, el equipo de padre e hijo detrás de Ramos Pool & Spa, en Lakeside, California, se acerca al décimo aniversario de la empresa.
Desde los cimientos
La historia de los Ramos comienza mucho antes de que la empresa se formara oficialmente. Fernando ha estado en la industria de piscinas por más de 25 años. Recuerda haber iniciado con el revestimiento de yeso y, gradualmente, incorporar la plomería, la excavación de piscinas y la lectura de planos de construcción. Cuando el trabajo escaseó durante la recesión, decidió iniciar su propio negocio.
Ángel también estuvo presente desde temprano. “Mientras mis amigos estaban de fiesta, yo estaba allá afuera trabajando, tratando de ganar dinero,” dice Ángel. Reflexiona sobre cómo esos primeros trabajos — recoger basura, cavar zanjas — eran más que simples tareas. “Me tomó un tiempo darme cuenta de que en realidad estaba aprendiendo, y que eso me estaba llevando hasta donde estoy ahora,” comenta.
Su objetivo principal era brindar más estabilidad a la familia, explica Ángel.
“Al final, la mentalidad de mi papá, que luego se convirtió en mi mentalidad, es: ¿por qué conformarse si mereces algo mejor?” dice Ángel.
Hace aproximadamente una década, lanzaron formalmente Ramos Pool & Spa. Hoy se encargan de la construcción de piscinas nuevas, remodelaciones, adoquines, césped sintético y trabajos de hardscape, respaldados por un equipo dedicado de 10 personas. Pero los números no cuentan toda la historia. Para la familia Ramos, la habilidad técnica es solo una parte de lo que define su empresa.
Valores en el trabajo
La fortaleza de su cultura empresarial es algo que tanto padre como hijo destacan. “Nuestra prioridad número uno siempre ha sido tener un entorno seguro para nuestros trabajadores,” dice Ángel. Las reglas son simples pero firmes: no alcohol en las obras, nada de hostilidad y mantener cada espacio limpio. Sus clientes constantemente comentan “lo bien que trabaja nuestro equipo, lo limpios que son y lo respetuosos que son.”
Pero para la familia Ramos, la cultura también significa comunidad. Cada año organizan una fiesta de Navidad para su equipo. Durante las cargas pesadas de trabajo en verano, apartan fines de semana para descansar y comer juntos. “Ellos nos cuidan a nosotros, así que nosotros cuidamos de ellos,” afirma Ángel.
La misma filosofía se extiende a sus clientes. Muchos se convierten en amigos: son invitados a fiestas, intercambian mensajes festivos y vuelven a llamar a la familia Ramos cuando se mudan a una nueva casa. “Tratamos a nuestros clientes como parte de nuestra familia,” dice Ángel. “Eventualmente, nos volvemos cercanos porque saben que somos buenas personas. Empiezan a recomendarnos a sus amigos y familiares.”
Algunos clientes recurrentes han contratado a la empresa para hasta cuatro proyectos de piscinas. No sorprende que la compañía haya recibido el premio de “Mejor Contratista en Lakeside” otorgado por el Better Business Bureau durante dos años consecutivos. “El buen trabajo que hemos estado haciendo claramente está dando frutos,” dice Ángel.
El equipo también cree que la transparencia genera confianza con los clientes.
“Si vendí un proyecto por $50,000, el cliente nunca va a tener sorpresas. Nunca,” dice Fernando. “A menos que usted quiera mejorar algo, no va a gastar más dinero del que le dije al principio.”
Esa filosofía coincide con cómo hacen sus recomendaciones. “Si esta fuera mi casa, ¿qué haría yo?” dice Ángel.
Crecimiento al ritmo adecuado
A pesar de su éxito, Fernando y Ángel son cuidadosos de no expandirse demasiado rápido. Establecen un límite mensual de proyectos para evitar que los propietarios tengan que esperar. “No somos el tipo de empresa que acepta todos esos trabajos y, cuando te das cuenta, el cliente está esperando seis o siete meses,” dice Ángel.
La empresa ahora es propietaria de un terreno de casi 2 acres, donde están construyendo un almacén de 80 por 35 pies para guardar yeso, bordes, acabado de guijarros, equipos y más. Han invertido en su propio camión de yeso, una minicargadora y todo el equipo necesario para mantener la eficiencia.
“Tratamos de no crecer tan rápido, porque a veces cuando haces eso, empiezas a perder gente,” señala Fernando.
Un legado que importa
Ser una familia bilingüe y bicultural también ha dado forma a la empresa. Ángel se encarga de gran parte del mercadeo y las redes sociales, y es intencional al conectar con audiencias tanto en inglés como en español. La compañía trabaja en toda la región, desde proyectos de alto nivel en el norte hasta comunidades hispanas en Chula Vista y Bonita.
“Agregamos la bandera estadounidense y la bandera mexicana a nuestras camisetas y uniformes,” dice Ángel. “Esto muestra que respetamos ambas culturas.”
Esa representación refuerza el sentido de confianza que buscan establecer con cada cliente. También es significativo para los jóvenes profesionales hispanos que quizás no siempre se ven reflejados en roles de liderazgo dentro de la industria de piscinas.
Consejos para la próxima generación
Para quienes recién ingresan a la industria, Fernando enfatiza la importancia de aprender de todas las fuentes posibles: el campo, los libros, las clases, los videos y los seminarios. “Si no haces preguntas, nunca vas a tener la respuesta,” dice. “Pero si haces preguntas, puedes aprender todos los días.”
Mientras Fernando resalta la educación, Ángel destaca el valor de la valentía. “Si estás en un punto donde dices: ‘¿Sabes qué? No estoy ganando suficiente dinero’… ya estás en un lugar donde no tienes nada que perder,” afirma. “Entonces, ¿por qué no intentarlo? Da ese salto.” También anima a aprovechar las clases gratuitas de los proveedores y la capacitación de fabricantes como Jandy, Pentair y Hayward.
Ambos señalan que no se necesita una fortuna para comenzar. “Mi papá inició la empresa y lo único que tenía era una camioneta de trabajo y algunas herramientas,” dice Ángel. “No tuvo que endeudarse.”
Fernando afirma que una clave para crecer es reinvertir las ganancias en equipos. “Si no tienes herramientas, no hay manera de hacer el trabajo.” Precios justos, trabajo limpio, transparencia y tratar a los clientes con respeto se encargarán del resto.
Un legado que sigue creciendo
Después de diez años, la familia Ramos mantiene la humildad respecto a hacia dónde se dirigen. “Nunca pensamos demasiado en el futuro, pero sí nos preparamos para el futuro,” afirma Fernando. Lo que han construido — de forma constante, deliberada y con una cultura intencional — dice mucho sobre el camino que están tomando.





